Dignidad... ¿quién la necesita?

sábado, 10 de noviembre de 2007

No soy amargada


Es raro.
Él me dijo que me quería pero cuando se fue, se llevó el computador, la tele y la cama. Es algo extraña que cuando me decía que el era un amigo para mi, que nunca me iba a dejar sola, que me quería; lo estaba diciendo frente a cualquiera de estos artículos. Como un imbécil.
“Te amo, disco duro con dos gigabytes de RAM” “te adoro, 29 pulgadas pantalla plana”.
No te puedes amargar porque alguien te dice que te quiere, y luego o te deja o te echa de la casa. Tienes que pensar que hay una razón para cada cosa. Tienes que admitirlo, devorarlo para poder vivir con eso. Hay que mirar el lado bueno, seguir adelante.
Está bien que me vaya de la casa porque la convivencia se hizo un infierno. En serio. Está más que bien. Desde que me ha echado mierda, mi carrera ha progresado. Estoy creciendo con la fantasía de que algún día no muy lejano, va a vivir en una casa completamente básica, con 30 perros, y uno de ellos se llamará “cholo”.
El se volverá calvo, con pelo en toda la espalda, pesará 300 kilos, se volverá borracho, le pegará a los hijos que de seguro tendrá por condoro, va a ver los Dukes Of Hazard, todos los domingos en el mega, y se va a reír, aunque necesite a alguien que le tenga que explicar lo que sucedió en la serie, cuando no haya nada más que ver o hacer.
No va a tener a nadie con quién hablar, Se dejará de bañar, tendrá barro en su cara, y pájaros en la pieza con olor a naftalina.
Una noche, al acostarse en su catre de madera, allá lejos en una isla de régimen comunista, solo, con un vaso de agua posado hace días en el velador. Le va a entrar una tos, por comer tanto ajo con tomate, y se va estar asfixiando, y cuando se caiga en la cama sobre el control remoto, y se encienda la tele en la entrega del Nóbel de literatura,
Me va a ver subir al podio mandandole saludos

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