- Te daré todos los dulces que quieras
- ¿ En serio, tío?
- pues claro mijita. Sólo tienes que hacer algo por tu tio paco que te quiere tanto.
- ¿Que cosa, tío?
- Lo que pasa es que tengo un peluche bajo los pantalones. Cómo el pobre me desobedecío, se fue de la casa y se llenó de piojillos. Lo único que tienes que hacer es rascarle la cabezita roja.
- ¿Y me darás todos los dulces que quiera?
- Todos. Mira... dame la mano. Así
- ¿Así tio?
- Ahhh, Ahhh.
- Pero tío, el peluchito parece muerto.
- Sigue mijita, sigue.
- ¿Pero porqué pones esa cara tío?
- Ahhhh, ahhhhhhh, mijita tienes las manos igual a las de tu madre, ahhh ahhhh
- y tú eyaculación precoz igual que papi. Ahora dame 500 lucas o voy con la manito sucia de leche, para que le examinen el ADN



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